¿Qué dice la Biblia sobre el diezmo?

¿Qué dice la Biblia sobre el diezmo?

El diezmo es la práctica de apartar el 10% de todas tus ganancias e ingresos para apoyar la obra de Dios. La primera mención del diezmo en la Biblia se encuentra en Génesis 14:20 cuando Abram dio un diezmo al sacerdote y rey Melquisedec.

Explorar el contenido del artículo:

Jacob prometió un diezmo a Dios unos capítulos más adelante. “Jacob también hizo un voto diciendo: ‘Si Dios está conmigo y me guarda en este viaje que realizo, si me da pan para comer y vestido para vestir, y yo vuelvo en paz a la casa de mi padre, el SEÑOR será mi Dios. Esta piedra que he puesto como señal será una casa de Dios, y de todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para ti’” (Génesis 28:20-22).

Muchos años después, cuando los israelitas conquistaron a Canaán, los sacerdotes y los levitas no recibieron una porción de tierra como herencia. Por lo tanto, su sustento provenía de los diezmos que traían las otras tribus. Las otras once tribus de Israel entregaban la décima parte de sus cosechas para el sostenimiento del sacerdocio.

Robándole a Dios

Dios se tomaba, y se sigue tomando muy en serio la práctica de diezmar. Incluso considera la retención del diezmo como una forma de robo y hurto. Malaquías 3:8-9 dice,

“¿Robará el hombre a Dios? ¡Pues ustedes me han robado! Pero dicen: ‘¿En qué te hemos robado?’. ¡En los diezmos y en las ofrendas! Malditos son con maldición porque ustedes, la nación entera, me han robado.”

Sin embargo, considera la promesa de Dios en Malaquías 3:10, “Traigan todo el diezmo al tesoro y haya alimento en mi casa. Pruébenme en esto, ha dicho el SEÑOR de los Ejércitos, si no les abriré las ventanas de los cielos y vaciaré sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.”

Viviendo con solo 90% de todos tus ingresos no tiene sentido del punto de vista financiero. ¡Pero quienes practican el diezmo te podrán decir que sí funciona! Recuerda que 90% con la bendición de Dios, rinde mucho más que los 100% sin ella.

Como seres humanos, ceder una parte de nuestros ingresos para dársela a Dios como diezmo puede ponernos un poco nerviosos. Dios lo sabe y dice, “¡Pruébame!” Si pones a prueba a Dios, encontrarás que Dios te cuidará y proveerá por todas tus necesidades.

El diezmo en el Nuevo Testamento

El diezmo a menudo se considera una práctica del Antiguo Testamento que ya no se aplica a los cristianos actuales. Sin embargo, el Nuevo Testamento enseña exactamente los mismos principios del diezmo y las ofrenda.

Jesús dice, “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! Porque entregan el diezmo de la menta, del eneldo y del comino; pero han omitido lo más importante de la ley, a saber: el juicio, la misericordia y la fe. Era necesario hacer estas cosas sin omitir aquellas” (Mateo 23:23). Aquí Jesús critica a los fariseos por su manera de centrarse sólo en los detalles insignificantes de la ley, olvidándose los aspectos más importantes de la ley de Dios. Jesús dice que debemos entregar nuestro diezmo, pero sin olvidar mostrar misericordia hacía los demás y sin perder la fe en Dios.

Pablo menciona la práctica de separar dinero para la obra de Dios. “… cada uno de ustedes guarde algo en su casa, atesorando en proporción a cómo esté prosperando, para que cuando yo llegue no haya entonces que levantar ofrenda” (1 Corintios 16:2).

Pablo también señala una equivalencia entre la forma en que los sacerdotes del Antiguo Testamento se ganaban la vida y cómo deberían ganarse la vida los obreros del evangelio en la era del Nuevo Testamento. “¿No saben que los que trabajan en el santuario comen de las cosas del santuario; es decir, los que sirven al altar participan del altar? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Corintios 9:13-14).

¿Debo diezmar?

Dios ordena a su pueblo devolver el diez por ciento de su ganancia para apoyar a la obra del evangelio. Sin embargo, Dios no nos pide que le demos parte de nuestros ingresos sin prometernos una bendición a cambio. Aquí se mencionan solo dos de las bendiciones prometidas por Dios a quienes diezman.

“Honra al SEÑOR con tus riquezas y con las primicias de todos tus frutos. Así tus graneros estarán llenos con abundancia, y tus lagares rebosarán de vino nuevo.” (Proverbios 3:9-10).

“Traigan todo el diezmo al tesoro y haya alimento en mi casa. Pruébenme en esto, ha dicho el SEÑOR de los Ejércitos, si no les abriré las ventanas de los cielos y vaciaré sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. A causa de ustedes increparé también al devorador, para que no les consuma el fruto de la tierra ni su vid en el campo se quede estéril, ha dicho el SEÑOR de los Ejércitos” (Malaquías 3:10-11).


Versículos bíblicos sobre el diezmo

El diezmo bíblico es una décima parte de tus ganancias. “Todos los diezmos de la tierra, tanto de la semilla de la tierra como del fruto de los árboles, pertenecen al SEÑOR. Es cosa sagrada al SEÑOR” (Levítico 27:30).

¿Para qué se utiliza el diezmo?
En el Antiguo Testamento, el diezmo se utilizaba para mantener a los sacerdotes. Ahora se utiliza para mantener a los pastores de las iglesias y para toda la obra de Dios en general. “No recibirás heredad en su tierra ni parte entre ellos. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel. He aquí, he dado a los hijos de Leví todos los diezmos de Israel, como heredad, a cambio del servicio que llevan a cabo en el tabernáculo de reunión” (Números 18:20-21).

En el Nuevo Testamento, Pablo dice, “¿No saben que los que trabajan en el santuario comen de las cosas del santuario; es decir, los que sirven al altar participan del altar? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Corintios 9:13-14).

¿Acaso Dios necesita nuestro diezmo?
No, Dios no necesita nuestro diezmo. “Porque míos son todos los animales del bosque, los millares del ganado en mis montes. Conozco todas las aves de las alturas, y las criaturas del campo son mías. Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti porque mío es el mundo y su plenitud” (Salmo 50:10-12). Dios es también dueño de todo el dinero del mundo. “Mía es la plata y mío es el oro, dice el SEÑOR de los Ejércitos” (Hageo 2:8). “Del SEÑOR es la tierra y todo lo que hay en ella; el mundo y los que lo habitan (Salmo 24:1).

Entonces ¿por qué debo diezmar?
El diezmo sirve para sustentar a los obreros de Dios y es una forma de enseñarnos que Dios debe ser nuestra primera prioridad. "Sin falta darás el diezmo de todo el producto de tu semilla que el campo rinda año tras año. Delante del SEÑOR tu Dios, en el lugar que él haya escogido para hacer habitar allí su nombre, comerás el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo, de tu aceite, de los primogénitos de tu ganado y de tu rebaño, a fin de que aprendas a temer al SEÑOR tu Dios, todos los días” (Deuteronomio 14:22-23).

Dios es la fuente de toda nuestra riqueza. “Al contrario, acuérdate del SEÑOR tu Dios. Él es el que te da poder para hacer riquezas, con el fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día” (Deuteronomio 8:18). Cuando damos diezmo a Dios, en realidad sólo le estamos devolviendo lo que Él ya nos dio.

¿Cuándo debo diezmar?
Debemos devolver el diezmo a Dios primero, antes de empezar a gastar el dinero en otras cosas. Proverbios 3:9 dice, “Honra al SEÑOR con tus riquezas y con las primicias de todos tus frutos” (Proverbios 9:3).

Dios nos pide una ofrenda voluntaria para su obra, además del diezmo 
“Den al SEÑOR la gloria debida a su nombre; traigan ofrendas y vengan a sus atrios” (Salmo 96:8). Esta ofrenda es una cantidad que decidimos junto con Dios. Podemos ofrecer una ofrenda adicional si Dios nos ha bendecido de manera especial.

Deberíamos dar con buena voluntad
“Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por obligación porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).

Debemos dar en proporción a las bendiciones que Dios nos ha dado 
“Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por obligación porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).

¿Debo diezmar cuando tengo deudas?
Debemos pagar primero lo que debemos a Dios, y Dios nos ayudará con las deudas. “¡Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias! ¡Paga tus votos al Altísimo! Invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me glorificarás” (Salmo 50:14-15).

¿Qué pasa si no tengo dinero para el diezmo?
Dios promete bendecirnos abundantamente si somos fieles a Él en entregar los diezmos y las ofrendas. “Traigan todo el diezmo al tesoro y haya alimento en mi casa. Pruébenme en esto, ha dicho el SEÑOR de los Ejércitos, si no les abriré las ventanas de los cielos y vaciaré sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3:10). ¡Pruébenlo! Si entregas el diezmo primero, Dios te bendecirá con lo que necesitas.

¿Qué pasa si pienso que la iglesia es corrompida? ¿Aun así estoy obligado(a) a dar el diezmo y las ofrendas?
Las practicas del templo también eran corruptas en tiempos de Jesús, pero aun así Jesús reconocía que las ofrendas eran para Dios. “De cierto les digo que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos estos, de su abundancia echaron a las ofrendas; pero esta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía” (Lucas 21:3-4). Jesús elogió a la mujer que dio una pequeña ofrenda. Aunque otros dieron más, lo hacían por motivos equivocados.

Jesús les recordó a sus discípulos que debían pagar impuestos al gobierno romano, aunque no quisieran. También les hizo comprender que pagar el diezmo a Dios tampoco era opcional. La gente se asombraba de sus palabras porque se daban cuenta que Jesús hablaba la verdad. “Entonces Jesús les dijo: ‘Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.’ Y se maravillaban de él” (Marcos 12:17).

No puedes superar a Dios en generosidad porque Él nos promete muchísimas bendiciones
“Den, y se les dará; medida buena, apretada, sacudida y rebosante se les dará en su regazo. Porque con la medida con que miden se les volverá a medir” (Lucas 6:38). God’s blessings are more amazing that what you could ever buy with that tithe money. He will abundantly take care of you as you choose to tithe.